-Sara: emmm....yo....no lo sé...yo...
-Eric: Tranquila, yo te lo haré más fácil.
-Sara: ¿Cómo?
-Eric: Así...
Se fue acercando a mi boca. Pensé que Carlos haría algo para que no me besara, pero no fue así. Le miré a esos ojazos que tenía y vi que él miraba mis labios. Se fue acercando más y más hasta que nuestros labios se fundieron en un beso. Ese beso expresaba cariño, confianza, deseo, impaciencia, pero sobre todo...AMOR.
Sus labios eran dulces, suaves y tiernos. Cuando paramos de besarnos me dijo:
-Eric: Te quiero.
El beso fue más o menos así:
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Y me sonrojé. Me dí cuenta de que Carlos debía de haberlo visto todo y que seguía allí. Le miré y estaba triste. No me gustaba verle así, pero cambié de opinión cuando dijo:
-Carlos: Bueno, pues ahora me toca a mi ayudarte ¿no?
-Sara: ¿Ayudarme a qué?
-Eric: Ni se te ocurra. No vas a hacerlo.
-Carlos: ¿Y si ella quiere?
-Eric: Si ella quiere yo no soy quien para detenerla.
-Carlos: Pues ya está.
No entendía nada, pero vi como Carlos se acercaba e intentaba besarme. Yo no quería, pero tenía más fuerza que yo, y me agarró por la cintura acercándome hacia él. Justo antes de que sus labios rozaran los míos Eric tiró de él y le dio un puñetazo. Le empezó a sangrar la nariz y le devolvió el puñetazo. Ahora lo que sangraba era el labio de Eric. Antes de que pudieran seguir llego el directos y les mandó a clase.
Cuando llegamos a clase, Eric y yo pedimos permiso para ir a la enfermería. Cuando íbamos de camino le dije que si le dolía mucho y me dijo que un poco. Estábamos tan cerca que no pude evitar besarle.
-Eric: ay! mi labio!
-Sara: lo siento, lo siento, lo siento.
-Eric: no te preocupes. Si sigues dándome estos besos, mañana ya ni me acordaré de que he tenido una herida.
Y ahora fue él quien me besó.
-Eric: ya no hace falta que vaya a curarme. Volvamos a clase.
-Sara: Vale. ¡Ah! Por cierto, tengo que darte tu sudadera. La tengo en la mochila.
-Eric: te la puedes quedar. Te queda bastante bien.
Volvimos a clase y cuando sonó el timbre le devolví su sudadera. Sabía que era su preferida y no quería que se quedara sin ella.
En la siguiente clase Carlos me mandó una nota: "¿Por qué tenías tú una sudadera de Eric?"
A lo que le contesté : "Ayer tenía frío y me la dejó. Además a ti no te importa."
Él me dijo: "Ah! que ya habíais quedado antes. Que sepas que yo seguiré luchando por lo que quiero."
Yo ya no le contesté.
Las clases acabaron y la semana pasó rápida.
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