-Sara: ¡Chicas!
-Laura: ¿Qué?
-Sara: Decidme que no estoy viendo visiones.
-Mel: ¿Qué has visto?
-Sara: ¡¿Ese es Justin?!
Y sin pensarlo dos veces corrí hacia él, di un salto y cuando me subí a su cintura le besé. Puede que una semana parezca poco tiempo, pero sin él puede llegar a ser una eternidad. En ese momento no me importaba que nadie nos conociese y confirmaran lo nuestro. Sólo me importaba él.
-Sara: Te quiero. -Dije cuando nos separamos.
-Justin: No sabes cuánto te he extrañado. -Dijo mientras yo bajaba piernas y ponía mis pies en el suelo.
Me cogió de la mano y fuimos hasta donde estaban Laura y Mel.
-Laura: Mira que dos tortolitos. -Dijo sonriendo.
-Mel: ¿No os preocupa que os reconozcan?
Nos quedamos mirándonos y decidimos que lo mejor sería ir ya al hotel. Después de cenar, les enseñé un poco de Roma, ya que era preciosa por la noche.
Lau y Mel quisieron volver al hotel, así que nos quedamos Justin y yo solos. Me dijo que era el momento de parte de mi sorpresa. Después de dar una vuelta juntos y contandonos cosas, volvimos al hotel. Su habitación, al igual que la de Laura y Mel, estaba al lado de la mía. Abrí la puerta de mi habitación y allí estaban. Les había extrañado tanto. Eran mis perros: Kiko y Nica.
Justin era increíble. No podía haberme dado una sorpresa mejor. Le dí un beso que creo que ni él se esperaba y después de jugar un rato con los perros nos fuimos cad uno a nuestra cama.
Al día siguiente vimos un montón de cosas todos juntos mientras paseábamos a Kiko y Nica. También fuimos de compras y les presenté a las chicas, ya que Justin ya les conocía, a mis compañeros de rodaje. Se cayeron muy bien y quedaron para por la noche.
Justin dijo que tenía que hacer una cosa y nos dejó el resto de la tarde para nosotras tres. Recordamos viejos tiempos e hicimos un montón de cosas. A las 8 volvimos al hotel, ya que habían quedado para cenar todos juntos. Todavía no sabía lo que haríamos Justin y yo.
Cuando entramos en el hotel se cambiaron y se pusieron ropa que habíamos comprado esta tarde. Yo no sabía si me tenía que arreglar así que luego llamaría a Justin para ver que hacíamos. Laura y Mel se marcharon y al poco tiempo Justin entró en mi habitación.
-Justin: Quiero que te pongas esto. -Dijo acercándome un par de bolsas.
-Sara: ¿Me has comprado ropa?
-Justin: Sí. Y no quiero protestas. En media hora estoy aquí. Te quiero. -Y sin que me diese tiempo a decir nada, salió de mi habitación.
Me duché rápidamente y me sequé un poco el pelo. Fui a ver cómo era la ropa que había elegido. Cogí la bolsa del vestido y lo saqué. Madre mía. Era precioso, pero algo corto para mi gusto.
Los zapatos también me gustaron mucho. Acabé de vestirme y me pinté la raya y un poco de gloss. A la hora exacta estaba Justin aquí.
-Sara: ¿No es un poco corto este vestido? -sonrió pícaramente.
-Justin: Es perfecto. Estás preciosa. -Y me dio un corto beso.
Me llevo a un restaurante alucinante.
-Camarero: Esta es la única mesa que queda para dos.
-Justin: Buscábamos algo más íntimo. -Le dio dinero.
-Camarero: Claro. Vengan por aquí. -Dijo guardándolo en su bolsillo.
Nos llevó a un apartado en el que estábamos solos y había una suave música de fondo. Si el restaurante era precioso, esto era el triple mejor.
-Sara: ¿Por qué le has sobornado? Podríamos cenar donde le resto de la gente.
-Justin: ¿Crees que dos cantantes de éxito como nosotros pueden parecer normales? No nos dejarían tranquilos. Además, hoy acabará tu sorpresa.
-Sara: ¿Sí? Y, ¿cual es?
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