Era ella. A la que tanto había echado de menos. Y ahora estábamos los dos. Solos. En el sitio más romántico de la ciudad del amor. ¿Qué hago? ¿Qué no hago? No debería estar con ella. Si alguien nos ve... ¡A la porra todo! La quiero. Es lo que importa. No. Justin, piensa con claridad. Tal vez te estés precipitando. Lo mejor será que me marche sin que ella me vea. Me fui a girar, pero me golpeé en la cabeza e hice ruido.
-Sara: ¿Justin? -Dijo cuando se giró para mirarme.
-Justin: Eh, sí. Ho...Hola, Sara. -Intenté buscar algo que decir.- ¿Qué haces aquí? ¿No te ibas hoy? -Mierda. Así parece que quiero que se vaya y además que me sé toda su vida. Pero es que me la sé.
-Sara: Tranquilo, ya me voy.
La agarré del brazo y la giré para que me mirara.
-Justin: No te vayas. No quería decir eso.
-Sara: Vale. No me voy. -Ambos nos quedamos mirando París.
-Justin: ¿No te parece romántico? Tú y yo en París, en la torre Eiffel, y con este atardecer tan bonito.
-Sara: Sí, todo muy bonito. Pero sólo somos amigos. O eso se supone.
-Justin: ¿Cómo que "eso se supone"?
-Sara: Porque ya no nos vemos, casi ni hablamos y... -suspiró.- Todo se ha vuelto tan extraño.
Ella miró hacia abajo y con mi mano alcé su barbilla para que me mirara. Sin poder evitarlo me fui acercando a ella poco a poco.
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Narra Sara.
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Me levantó la cara para mirarle y se fue acercando a mí. Yo sin darme cuenta también lo hice, pero reaccioné a tiempo.
-Sara: Esto no está bien. -Dije separándome un poco.
-Justin: ¿Y qué si los demás no lo ven bien? Es lo que nos dice el corazón. -Y se volvió a acercar a la vez que me agarraba de la cintura para que estuviésemos más juntos.
-Sara: Lo siento, Justin. De momento no puede ser.
Me solté y decidí bajar ya.
-Justin: ¿Cuándo volveremos a vernos?
-Sara: No lo sé.
Empecé a bajar las escaleras corriendo. No tenía ni tiempo ni ganas para esperar al ascensor. Corría tanto que me retorcí el tobillo en el último escalón. Me dolía mucho y no veía a Matt por ninguna parte. Lo llamé al móvil y estaba apagado. ¡Mierda! Yo en París sin nadie a quien conozco cerca, excepto Justin. Pero a él no iba a pedirle ayuda. Me he torcido el tobillo y no sé que hacer. Bueno, sí lo sabía: llorar. Me dolía mucho. Oí que el ascensor bajaba. Esto era peor aún. Cuando se abrió la puerta del ascensor le vi. Ahí estaba Justin con la cara más triste que le había visto nunca.
-Justin: ¡Sara! ¿Qué te pasa? -Dijo al ver que estaba en el suelo llorando.
-Sara: Nada, de verdad. Esto se pasa rápido. -Miró mi tobillo que estaba hinchado.
-Justin: No te creo.
-Sara: De verdad, Justin. Mira si ya me pongo de pie. -Al intentar levantarme me hice más daño y volví a caer al suelo.
-Justin: Será mejor que te llevé a un hospital.
Preguntó a una señora que pasaba por allí, en un perfecto francés, dónde quedaba el hospital más cercano. Después pidió un taxi y volvió hasta donde yo estaba. Intenté levantarme para ir saltando con un pierna, pero Justin me cogió en brazos y me metió dentro del taxi. Al llegar al hospital, volvió a cogerme hasta que una enfermera me dejó una silla de ruedas para esperar que llegara el médico. Tuvimos suerte, ya que éste sabía inglés.
Me hicieron radiografías y dijeron que tenía un esguince de grado dos. No era el más grave, pero tenía que estar dos semanas con muletas y luego hacer un poco de rehabilitación. Me escayolaron hasta la rodilla y pagué las muletas. Íbamos a irnos, pero nos dijeron que la puerta estaba llena de periodistas.
-Sara: Genial. Ahora, ¿qué hacemos?
-Justin: ¿Hay otra puerta? -Le dijo al médico.
-Médico: Lo siento, pero no.
Volví a llamar a Matt y esta vez si me lo cogió.
(LLAMADA TELEFÓNICA)
-Matt: ¿Sara? ¿Dónde estás?
-Sara: Eso quiero saber yo. Cuando bajé de la torre, ya no estabas.
-Matt: Había entrado a una cafetería a por algo para los dos.
-Sara: Bueno, pues te cuento. Bajé y me retorcí un tobillo. Ahora estoy en el hospital con un esguince de grado dos, muletas y un montón de periodistas en la puerta.
-Matt: Voy para allá con James y Jack. ¿Qué hospital es?
-Sara: El Saint-Louis. Y no traigas a nadie más que también viene Justin y sino no cabemos en el coche.
-Matt: ¿Qué hace Justin ahí contigo?
-Sara: Él fue quien me trajo al hospital. Ven rápido. Te quiero. -Colgué.
(FIN DE LA LLAMADA TELEFÓNICA).
-Sara: Ahora vienen a buscarnos. -Justin asintió.- Y... gracias. Gracias por todo.
-Justin: De nada. -Sonrió.
A los cinco minutos Matt me dio un toque.
-Sara: Ya están aquí.
-Justin: Vamos. Si los paparazzis te preguntas, tú no digas nada. Sólo ve hacia el coche.
-Sara: De acuerdo.
Salimos y nos hicieron muchísimas fotos.
-Paparazzi 1: Sara, ¿qué te ha pasado? ¿Por qué tienes muletas?
-Paparazzi 2: Justin, ¿qué haces aquí con ella?
-Paparazzi 3: Sara, ¿sigues con Mike?
-Paparazzi 4: Justin, ¿desde cuándo estáis juntos?
Por fin llegamos al coche. Justin me ayudó a entrar y después subió él. El camino transcurrió en silencio, hasta que llegamos al hotel de Justin.
-Sara: Gracias de nuevo.
-Justin: No tienes que dármelas. Te llamaré para ver qué tal lo llevas.
-Sara: Vale. Hasta pronto. - Me dio un beso en la mejilla y se fue mientras ambos sonreíamos.
Matt me miraba extraño.
-Sara: ¿Qué pasa?
-Matt: Te sigue gustando Justin.
-Sara: Sí, ¿y?
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