-Justin: ¿Y qué quieres hacer ahora? -Le interrumpieron. Alguien abrió la puerta.
-Chico: Siento interrumpir. Les aviso de que son las dos de la tarde. Si quieren comer pueden ir al vagón restaurante.
-Justin: Vale, gracias.
-Chico: Adiós. -Salió.
-Justin: ¿Vamos a comer?
-Sara: Eh... -Mis tripas rugieron.
-Justin: Eso es un sí. -Dijo sonriendo.
Fuimos hasta aquel vagón y nos sentamos en una mesa. Me fijé en que la mayoría de la gente que había allí eran familias o parejas. No tardaron en atendernos y pronto ya estábamos comiendo.
-Sara: Justin, eres un cerdo. -Dije estallando en carcajadas.
-Justin: ¿Por qué? -Dijo mirándome asombrado y con un spaguetti clgando por su boca.
-Sara: Mira cómo te estás poniendo. -Tenía toda la parte de abajo de la cara manchada de tomate.
-Justin: Ya está. -Dijo acabando su plato y pasándose la servilleta por la cara.
-Sara: Todavía tienes aquí. -Dije señalando dónde se había manchado, pero en mi cara.
-Justin: ¿Aquí? -Dijo intentando limpiarse donde yo le decía.
-Sara: No. Más arriba. No tanto. Ah, -supiré- ya te lo limìo yo.
Me levanté y le limpié. El me miraba sonriéndome.
-Sara: Pareces un niño pequeño y yo tu madre.
-Justin: Puestos a ser familia, prefiero que sea de otra manera. -Dejé su servilleta y volví a sentarme en mi sitio.
-Sara: ¿Por qué siempre tienes que sacar el tema?
-Justin: Porque no puedo evitarlo, pero si no quieres hablar no pasa nada. Tema zanjado. ¿Te apetece postre? Prometo no mancharme. -Eso hizo que volviera a sonreír.
-Sara: Me apetece fruta.
-Justin: A mí también.
Cuando acabamos fui al baño y después volvimos a nuestra cabina. Estábamos sentados al lado hablando, pero yo estaba cansada. Y haber comido hace apenas un momento me daba más sueño aún. En un momento, ya no fui consciente de nada más.
Abrí mis ojos poco a poco. Notaba algo encima de mi cabeza. Un momento ¿Dónde estoy? Es verdad, en el tren. ¿Y Justin? Ah, tengo la cabeza en su hombro. Pero, ¿qué hay encima de mi cabeza? Vale, la cabeza de Justin. Le miro intentando no moverme mucho. Está dormido. Se le ve tan tierno. No quería irme de allí, pero las piernas de dolían y tenía que estirarlas. Salí y fui caminando por todos los vagones mirando los letreros que había encima de las puertas. Uno llamó mi atención. "Biblioteca". ¿Había una biblioteca en un tren? Era raro, pero bueno. Mejor para mí. Entré y busqué un libro que pudiese gustarme. Encontré uno que tenía buena pinta: Te doy mi corazón [OS LO RECOMIENDO] Lo cogí y volví con Justin, que seguía dormido. Me senté de nuevo a su lado y empecé a leer. Me estaba gustando mucho. No era muy largo, ya estaba por la mitad. Así que tal vez podría acabarlo.
Noté cómo Justin empezó a moverse. Fue abriendo los ojos lentamente. Me miró y sonrió.
-Justin: ¿Qué hora es?
-Sara: Las... -miré el reloj de su muñeca.- 20:30.
-Justin: ¿Tan tarde?
-Sara: Has dormido mucho.
-Justin: Mierda.
-Sara: ¿Qué pasa? Estabas cansado. Lo necesitabas.
-Justin: Pero es que... -Se calló.
-Sara: ¿Qué?
-Justin: Nada. No quieres saberlo.
-Sara: Sí, quiero.
-Justin: Eso mejor dilo en otra ocasión.
-Sara: Justin. -Le pegué sin fuerza en el brazo.- No, ahora enserio. Dímelo.
-Justin: Pero no te enfades.
-Sara: Lo prometo.
-Justin: recordarás que me he propuesto volver a enamorarte. -Ya lo estaba. Pero todo era tan difícil. -Pues no quiero desperdiciar ni un segundo a tu lado. Y si me duermo no estoy contigo. Te parecerá una estupidez, pero no lo es para mí.
-Sara: Eso es muy dulce.
-Justin: Gracias. Y ahora dejemos el sentimentalismo. ¿Qué hacías mientras yo dormía?
-Sara: Estaba leyendo este libro.
-Justin: ¿Cómo se llama? ¿Te está gustando?
-Sara: Me encanta. Se llama "Te doy mi corazón".
-Justin: Lo acepto de buen grado.
-Sara: Qué tonto eres. -El sabía que no me refería a eso.
-Justin: Bueno, ¿qué te parece si ya vamos a cenar? Son casi las nueve.
-Sara: ¿Tú solo comes y duermes? Eres como un bebé.
-Justin: Se me dan mejor otras cosas. -Me miró sonriendo.
-Sara: Eres un cerdo. -Dije sorprendida por sus pañabras.
-Justin: O tal vez tu eres la mal pensada. -Se rió.- Me refería por ejemplo a cantar. ¿Tantas ganas tienes de estar conmigo?
-Sara: Más quisieras. -Dije sonrojada mientras andaba hasta el vagón-restaurante.
Justin me alcanzó. El resto del día pasó entre risas. Por la noche hablamos hasta tarde.
-Sara: ¿Justin? ¿Te puedo hacer una pregunta? -No contestó, así que lo tomé como un sí.- ¿De verdad me quieres? -Seguía sin contestar.
Oí su respiración regular. Así supe que estaba dormido.
-Sara: Yo si te quiero. -Dije en voz baja. Sabía que el no lo escucharía, pero prefería decirlo así.
Poco a poco fui cayendo en un profundo sueño.
------------------------------------------PENSAMIENTO DE JUSTIN-----------------------------------------------
Me desperté temprano, ya que el día anterior me lo había pasado casi todo durmiendo. Ya entraba algo de luz y podía ver su dulce rostro.
Había soñado con que ella me decía que me quería. ¿O tal vez no había sido un sueño? Vale, ahora sí. Deja de soñar Justin. Perdí la noción del tiempo mirándola mientras imaginaba un futuro juntos.
Vi cómo se iba despertando.
-Justin: Buenos días.
-Sara: Hola. -Me sonrió.- ¿Cuánto tiempo llevas despierto?
-Justin: Algo más de una hora y media. -Dije mirando mi reloj.
-Sara: ¿Y qué has estado haciendo?
-Justin: Mirarte.
-Sara: Muy interesante, ¿no? -Dijo sarcásticamente.
-Justin: Sí. Sobre todo cuando hablas en sueños.
-Sara: Eso es mentira. -Vi cómo se puso nerviosa.
Ella me lo había dicho hace tiempo y tanto ella como yo sabíamos que eso podía haber pasado hoy.
-Justin: No lo es. -En realidad hoy sólo había dicho cosas sin sentido y además la mayoría en español. Así que... mucho no había oído.
-Sara: ¿Y qué he dicho? -Dijo preocupada.
-Justin: Tú sabrás. Piensa en lo que has soñado.
------------------------------------------------ PENSAMIENTO DE SARA ---------------------------------------------------------
No me acordaba de lo que había soñado y por eso me preocupaba. Pero vi cómo iba a empezar a reírse de un momento a otro.
-Sara: Mentiroso. -Dije riéndome yo también.- Te conozco y es mentira.
-Justin: Claro que es mentira.
-Sara: Algún día te voy a devolver todas y cada una de tus bromas.
-Justin: Me gustaría verlo. -Se levantó.- Voy al baño.
-Justin: Vale, gracias.
-Chico: Adiós. -Salió.
-Justin: ¿Vamos a comer?
-Sara: Eh... -Mis tripas rugieron.
-Justin: Eso es un sí. -Dijo sonriendo.
Fuimos hasta aquel vagón y nos sentamos en una mesa. Me fijé en que la mayoría de la gente que había allí eran familias o parejas. No tardaron en atendernos y pronto ya estábamos comiendo.
-Sara: Justin, eres un cerdo. -Dije estallando en carcajadas.
-Justin: ¿Por qué? -Dijo mirándome asombrado y con un spaguetti clgando por su boca.
-Sara: Mira cómo te estás poniendo. -Tenía toda la parte de abajo de la cara manchada de tomate.
-Justin: Ya está. -Dijo acabando su plato y pasándose la servilleta por la cara.
-Sara: Todavía tienes aquí. -Dije señalando dónde se había manchado, pero en mi cara.
-Justin: ¿Aquí? -Dijo intentando limpiarse donde yo le decía.
-Sara: No. Más arriba. No tanto. Ah, -supiré- ya te lo limìo yo.
Me levanté y le limpié. El me miraba sonriéndome.
-Sara: Pareces un niño pequeño y yo tu madre.
-Justin: Puestos a ser familia, prefiero que sea de otra manera. -Dejé su servilleta y volví a sentarme en mi sitio.
-Sara: ¿Por qué siempre tienes que sacar el tema?
-Justin: Porque no puedo evitarlo, pero si no quieres hablar no pasa nada. Tema zanjado. ¿Te apetece postre? Prometo no mancharme. -Eso hizo que volviera a sonreír.
-Sara: Me apetece fruta.
-Justin: A mí también.
Cuando acabamos fui al baño y después volvimos a nuestra cabina. Estábamos sentados al lado hablando, pero yo estaba cansada. Y haber comido hace apenas un momento me daba más sueño aún. En un momento, ya no fui consciente de nada más.
Abrí mis ojos poco a poco. Notaba algo encima de mi cabeza. Un momento ¿Dónde estoy? Es verdad, en el tren. ¿Y Justin? Ah, tengo la cabeza en su hombro. Pero, ¿qué hay encima de mi cabeza? Vale, la cabeza de Justin. Le miro intentando no moverme mucho. Está dormido. Se le ve tan tierno. No quería irme de allí, pero las piernas de dolían y tenía que estirarlas. Salí y fui caminando por todos los vagones mirando los letreros que había encima de las puertas. Uno llamó mi atención. "Biblioteca". ¿Había una biblioteca en un tren? Era raro, pero bueno. Mejor para mí. Entré y busqué un libro que pudiese gustarme. Encontré uno que tenía buena pinta: Te doy mi corazón [OS LO RECOMIENDO] Lo cogí y volví con Justin, que seguía dormido. Me senté de nuevo a su lado y empecé a leer. Me estaba gustando mucho. No era muy largo, ya estaba por la mitad. Así que tal vez podría acabarlo.
Noté cómo Justin empezó a moverse. Fue abriendo los ojos lentamente. Me miró y sonrió.
-Justin: ¿Qué hora es?
-Sara: Las... -miré el reloj de su muñeca.- 20:30.
-Justin: ¿Tan tarde?
-Sara: Has dormido mucho.
-Justin: Mierda.
-Sara: ¿Qué pasa? Estabas cansado. Lo necesitabas.
-Justin: Pero es que... -Se calló.
-Sara: ¿Qué?
-Justin: Nada. No quieres saberlo.
-Sara: Sí, quiero.
-Justin: Eso mejor dilo en otra ocasión.
-Sara: Justin. -Le pegué sin fuerza en el brazo.- No, ahora enserio. Dímelo.
-Justin: Pero no te enfades.
-Sara: Lo prometo.
-Justin: recordarás que me he propuesto volver a enamorarte. -Ya lo estaba. Pero todo era tan difícil. -Pues no quiero desperdiciar ni un segundo a tu lado. Y si me duermo no estoy contigo. Te parecerá una estupidez, pero no lo es para mí.
-Sara: Eso es muy dulce.
-Justin: Gracias. Y ahora dejemos el sentimentalismo. ¿Qué hacías mientras yo dormía?
-Sara: Estaba leyendo este libro.
-Justin: ¿Cómo se llama? ¿Te está gustando?
-Sara: Me encanta. Se llama "Te doy mi corazón".
-Justin: Lo acepto de buen grado.
-Sara: Qué tonto eres. -El sabía que no me refería a eso.
-Justin: Bueno, ¿qué te parece si ya vamos a cenar? Son casi las nueve.
-Sara: ¿Tú solo comes y duermes? Eres como un bebé.
-Justin: Se me dan mejor otras cosas. -Me miró sonriendo.
-Sara: Eres un cerdo. -Dije sorprendida por sus pañabras.
-Justin: O tal vez tu eres la mal pensada. -Se rió.- Me refería por ejemplo a cantar. ¿Tantas ganas tienes de estar conmigo?
-Sara: Más quisieras. -Dije sonrojada mientras andaba hasta el vagón-restaurante.
Justin me alcanzó. El resto del día pasó entre risas. Por la noche hablamos hasta tarde.
-Sara: ¿Justin? ¿Te puedo hacer una pregunta? -No contestó, así que lo tomé como un sí.- ¿De verdad me quieres? -Seguía sin contestar.
Oí su respiración regular. Así supe que estaba dormido.
-Sara: Yo si te quiero. -Dije en voz baja. Sabía que el no lo escucharía, pero prefería decirlo así.
Poco a poco fui cayendo en un profundo sueño.
------------------------------------------PENSAMIENTO DE JUSTIN-----------------------------------------------
Me desperté temprano, ya que el día anterior me lo había pasado casi todo durmiendo. Ya entraba algo de luz y podía ver su dulce rostro.
Había soñado con que ella me decía que me quería. ¿O tal vez no había sido un sueño? Vale, ahora sí. Deja de soñar Justin. Perdí la noción del tiempo mirándola mientras imaginaba un futuro juntos.
Vi cómo se iba despertando.
-Justin: Buenos días.
-Sara: Hola. -Me sonrió.- ¿Cuánto tiempo llevas despierto?
-Justin: Algo más de una hora y media. -Dije mirando mi reloj.
-Sara: ¿Y qué has estado haciendo?
-Justin: Mirarte.
-Sara: Muy interesante, ¿no? -Dijo sarcásticamente.
-Justin: Sí. Sobre todo cuando hablas en sueños.
-Sara: Eso es mentira. -Vi cómo se puso nerviosa.
Ella me lo había dicho hace tiempo y tanto ella como yo sabíamos que eso podía haber pasado hoy.
-Justin: No lo es. -En realidad hoy sólo había dicho cosas sin sentido y además la mayoría en español. Así que... mucho no había oído.
-Sara: ¿Y qué he dicho? -Dijo preocupada.
-Justin: Tú sabrás. Piensa en lo que has soñado.
------------------------------------------------ PENSAMIENTO DE SARA ---------------------------------------------------------
No me acordaba de lo que había soñado y por eso me preocupaba. Pero vi cómo iba a empezar a reírse de un momento a otro.
-Sara: Mentiroso. -Dije riéndome yo también.- Te conozco y es mentira.
-Justin: Claro que es mentira.
-Sara: Algún día te voy a devolver todas y cada una de tus bromas.
-Justin: Me gustaría verlo. -Se levantó.- Voy al baño.
-Sara: Yo también. -Claramente yo al de chicas.
Cuando salí, Justin estaba esperándome.
-Justin: Vamos a desayunar.
Hasta que llegamos, el tiempo pasó normal. Hablamos un poco de todo y poco a poco iba volviendo a confiar más en Justin.
Cuando el tren paró en Stratford, recogimos nuestras maletas y cogimos un taxi de camino a casa del padre de Justin, Jeremy. Estaba nerviosa.
-Sara: Justin... ¿tu padre sabe que yo también vengo?
-Justin: Sí.
-Sara: Y, ¿qué ha dicho?
-Justin: Que está deseando conocerte.
Llegamos a aquella casa. Muy bonita, por cierto. Justin llamó al timbre y nos abrió una niña de unos diez años que saltó a los brazos de Justin.
-Justin: ¡¡Jazzy!!
-Jazzy: ¡Justin! Te echaba mucho de menos. -Me miró.- ¿Tú eres Sara?
-Sara: Sí, me alegro de conocerte.
-Jazzy: Igualmente. Y, ¿ya eres su novia?
-Sara: No.
-Jazzy: Qué pena. Bueno, entrad. -Hicimos lo que nos decía.- Papá, Jaxon, Mamá, ya han llegado.
Se presentaron y Jaxon, Jazzy y su madre salieron a jugar al jardín.
-Jeremy: Tenía muchas ganas de conocerte. Justin me ha hablado mucho de ti.
-Sara: ¿Sí? Seguro que dijo muchas mentiras.
-Jeremy: ¿Entonces no eres la chica más maravillosa del mundo? -Dijo riendo.
-Justin: ¡Papá! No le cuentes eso.
-Jeremy: Hijo, es la verdad. Me lo has dicho como un millón de veces. -Volvió a mirarme.- No para de hablar de ti. Cuando empieza...
-Justin: Bueno, ya ha oído bastante. Vamos a dejar las maletas. -Me cogió de la mano y tiró de mí para que subiera las escaleras.
-Sara: ¿Dónde voy a dormir?
-Justin: En la habitación de invitados.
Llegamos y estaba todo lleno de cosas de niña pequeña.
-Justin: Por lo visto está ocupada. Le diré a Jazzy que vuelva a la otra habitación con Jaxon.
-Sara: No quiero molestarla. ¿No me puedo quedar en otro sitio?
-Justin: Como no quieras quedarte en mi habitación...
-Sara: Eh... Está bien. ¿Por qué no? Si a ti te parece bien, claro.
-Justin: Me parece perfecto.
Dejamos allí las maletas y bajamos.
Jeremy nos contó que Jazzy no quiere dormir con su hermano porque dice que ya es una mujer y no quiere que la vea cuando se viste. Después Justin me llevó a dar una vuelta.
-Justin: ¿Sabes? Te he traído precisamente estos días por una razón. Y esa razón es que...
No hay comentarios:
Publicar un comentario