-...: 20.000$ -No, por favor. Un viejo no, un viejo no.
Todo el mundo se giró hacia aquel chico. Aquel chico que había ofrecido esa exagerada cantidad de dinero. Aquel chico cuya voz yo conocía.
-Lee: Justin, ¿estás seguro?
-Sara: No. Él se ha equivocado.
-Justin: No. No me he equivocado. Pero quiero poner una condición.
-Lee: ¿Cuál?
-Justin: Quiero que sean cinco citas en vez de tres.
Lee se acercó y me habló al oído.
-Lee: Por favor, acepta. Es mucho dinero.
-Sara: Está bien. -Dije sin muchas ganas. Y ella se volvió a separar.
-Lee: Justin Bieber se lleva las citas.
Todo acabó y Justin se me acercó.
-Justin: Mañana a las ocho y media de la tarde estoy en tu casa. Ponte guapa. -Y se fue.
No entiendo nada. Dice que se arrepiente de todo lo que pasó entre nosotros y ahora paga para tener citas conmigo. Yo ya me he perdido. Creo que nunca voy a entenderle.
Vinieron hacia mí Laura y Chaz.
-Laura: No puedo creerlo.
-Sara: Ni yo.
-Laura: Y menos después de lo que te dijo el otro día.
-Sara: Por eso. Es que no le entiendo.
-Laura: Ni tú ni nadie. Espera. Chaz, ¿tú que sabes sobre esto?
-Chaz: Yo... -Se puso nervioso.- Yo no sé nada.
-Laura: A mí no me mientas.
-Chaz: Lo siento, pero no voy a decir nada. Es mi mejor amigo.
-Sara: Lo entendemos. -Dije cortando a Laura que seguro le iba a decir algo.- Mirad, yo mejor me voy ya a casa.
-Laura: Me voy contigo.
-Chaz: Y ¿no os despedís de mí ni nada?
-Laura: Lo siento, pero eres un traidor. -Dijo de broma.- Luego te llamo. -Ahora Chaz sonrió.
Llegamos a casa y nos hicieron la cena. Mientras, estuvimos hablando. Es que no le encontrábamos explicación. Si tú pagas por tener una cita con alguien, es que ese alguien te gusta. Pero si antes habéis estado saliendo y le has dicho que te arrepientes de todo lo que pasó entre vosotros, es que no te gusta. Es más, no querrías saber nada más de esa persona. Así que ahí estábamos Laura y yo. En el sofá de mi casa cuando todos ya se habían ido. Viendo una película de esas con las que lloras a mares y un bote de helado cada una. Así nos desahogábamos. ¿Que por qué se tenía que desahogar Laura? Porque Chaz coquetea mucho con ella, pero tiene novia. O algo así. Digo algo así porque no sé por qué está con ella si se nota que no la quiere. Nos fuimos a la cama y al día siguiente tenía que ir a una firma de CDs, ya que había sacado uno nuevo hace poco. Por la tarde fuimos de compras y Laura me ayudó a elegir cual ponerme.
Al final, fui así:
Cuando llegó Justin, solo dije "hola" y me monté en el coche. Llegamos a un restaurante y nos dieron una mesa para dos. Nuestro sitio estaba al lado de una pared de cristal desde la que se apreciaban unas vistas increíbles. Justin intentaba darme conversación, pero yo respondía de manera seca. Pedimos la comida y no tardaron en traerla.
-Justin: ¿Te pasa algo?
-Sara: No, qué va. -Dije con ironía.- No sé por qué dices eso.
-Justin: Además de que te salvo de salir con viejos verdes.
-Sara: Tal vez hubiera preferido venir con ellos. -Claramente, era mentira.
-Justin: ¿Ahora te gustan mayores?
-Sara: Puede ser.
-Justin: Soy mayor que tú.
-Sara: Un año.
-Justin: Pero lo soy.
-Sara: Pero... -Me callé.
-Justin: Pero, ¿qué?
-Sara: Nada. -Dije volviendo la vista a mi plato. Justin suspiró.- ¿Por qué haces esto?
-Justin: ¿El qué?
-Sara: ¿Por qué estás aquí?
-Justin: Gané la subasta.
-Sara: Pero, ¿por qué pujaste?
-Justin: Porque quería quedar contigo.
-Sara: No lo entiendo.
-Justin: Pues me parece muy simple.
-Sara: No lo es.
-Justin: Ahora el que no lo entiende soy yo.
-Sara: Verás... -me quedé pensando como explicárselo.
No quería recordarle lo que me dijo el otro día porque yo sabía que no le gustaba, pero si lo decía quedaba claro que él a mí sí.
-Sara: Imagina que alguien, cualquier persona, te dice algo. Pero después se contradice haciendo todo lo contrario. ¿No estarías confundido?
-Justin: ¿Estamos hablando de un caso hipotético?
-Sara: Sí.
-Justin: Y, ¿lo que eso persona dice es algo malo?
-Sara: No malo de malvado. Sino que a ti te hace daño.
-Justin: ¿Daño en qué sentido?
-Sara: No un daño físico. No sé explicarlo.
-Justin: O no quieres explicarlo.
-Sara: Ah. -Suspiré.
-Justin: Sara, ¿qué te he hecho? -Le miré fijamente. Él me miraba apenado.
-Sara: No me has hecho nada.
-Justin: ¿Por qué te empeñas en protegerte en ese caparazón tuyo?
-Sara: ¿De qué caparazón hablas?
-Justin: Los dos sabemos que no es algo hipotético de lo que hablábamos. Cuando no quieres hablar de algo, haces como si no supieras nada del tema y no dices nada más. Te guardas todo para ti. No dices lo que de verdad piensas. Lo que de verdad quieres decir. Haces como si fueras fuerte, pero sé que luego te derrumbas. Aunque eso nunca me lo reconocerás. Y quiero saber por qué. Por qué te envuelves es esa burbuja como si ella te protegiera.
-Sara: Tal vez puede ser porque me hicieron daño demasiadas veces. -Dije más alto de lo normal. Ya tenía lágrimas en los ojos. -Primero Eric, después tú repetidas veces, más tarde Chris y ahora de nuevo tú. Pueden parecer pocas, pero a mí me hicieron mucho daño. Lo de Eric lo sabías y lo que pasó antes entre nosotros también. ¿Quieres saber qué me hizo Chris? -Guardó silencio y asintió.- Por lo visto sólo me quería para una cosa. Intentó violarme, ¿entiendes? Yo le quería, pero él sólo quería sexo. O eso creo yo ahora.
-Justin: Yo... Lo siento mucho. No tenía ni idea.
-Sara: Claro que no. Porque tú nunca piensas en los demás antes de hablar.
-Justin: ¿Me vas a decir qué es lo que te hice yo?
-Sara: El otro día... -Me quedé pensando. ¿De verdad debía decírselo? -Cuando te llevé a casa me dijiste algo al salir del coche. Tal vez para ti no fue mucho. Y tal vez no sea lo que más daño me ha hecho en toda mi vida, pero me dolió.
-Justin: Y, ¿qué dije?
-Sara: Dijiste que... que te... arrepentías de lo que pasó entre nosotros.
-Justin: ¿Sólo era eso? -Asentí.- Pues no me parece para tanto. -Abrí tanto la boca que casi se me descuelga la mandíbula inferior.
-Sara: ¿Y me lo dices así? ¿A la cara?
-Justin: ¿Por qué no iba a decírtelo?
-Sara: Pues si te arrepentías de haber estado conmigo, ¿por qué pagas para tener juntos cinco citas?
-Justin: No me refería a eso. No me arrepiento de haber estado contigo.
-Sara: ¿Qué? -Dije intentando asimilar todo.
-Justin: Me arrepentía de que hubiésemos acabado mal. Por eso quería las citas. Tengo la esperanza de volver a gustarte.
Eso era genial. Pero, ¿qué le podía yo decir ahora?
-Justin: Tranquila, no hace falta que digas nada. -Dijo como si me leyera el pensamiento.- ¿Pido ya el postre?
-Sara: Como quieras.
Nos lo trajeron rápido y yo mientras pensaba en todo lo que me había dicho.
-Sara: Voy un momento al baño.
Cuando llegué, saqué el móvil para llamar a Laura.
(CONVERSACIÓN TELEFÓNICA)
-Laura: ¿Sara? ¿Cómo va todo?
-Sara: Muy raro.
-Laura: Hazme un resumen.
-Sara: Lo que quiso decir el otro día es que se arrepentía de que lo nuestro hubiera acabado así y que quiere que me vuelva a enamorar de él.
-Laura: ¡¡¡¿¿¿Qué???!!! ¡Eso es genial! ¿Qué le has dicho?
-Sara: Nada.
-Laura: ¿Cómo que nada?
-Sara: Pues lo que oyes.
-Laura: Pero a ti te gusta, ¿verdad?
-Sara: Eso creo. -Dije mordiéndome el labio inferior.
-Laura: Bueno, pues no te entretengo más. Chao.
(FIN DE LA LLAMADA TELEFÓNICA)
-Sara: ¡Laura! ¡Espera! -Demasiado tarde. Ya había colgado.
Volví a la mesa mientras Justin me miraba de arriba a abajo.
-Justin: ¿Sabes? No me hiciste caso. -Dijo cuando me senté.
-Sara: ¿En qué?
-Justin: Te dije que te pusieras guapa, y estás preciosa. -Me sonrojé.
El resto de la noche pasó más calmada. Al final Justin me llevó a casa.
-Justin: Espero que después de todo lo hayas pasado bien. Mañana es domingo, así que iré a ver a la familia de mi padre.
-Sara: Entonces mejor otro día, ¿verdad?
-Justin: En realidad estaba pensando en llevarte a conocerlos.
-Sara: ¿Qué? No. Ni en broma.
-Justin: Lo siento, pero no te queda otra. Todavía me debes cuatro citas y yo elijo los lugares.
-Sara: Pero no es justo.
-Justin: ¿Nunca te han dicho que la vida no es justa? Bueno, hasta mañana. A las doce estoy aquí.
-Sara: Adiós.
Le conté lo demás a Laura y me fui a la cama. Pero no podía dormir. Tenía algo en la barriga que me lo impedía. ¿Mariposas? No puede ser.
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