-Laura: ¡Fantástico! ¿A dónde podemos ir?
-Justin: ¿Os gusta la comida mexicana? Han abierto un local aquí al lado.
-Sara: Me encanta.
-Laura: Quiero probarlo.
-Chaz: Ayayay, ya estamos tardando. -Dijo imitando el acento mexicano y haciendo que todos riéramos.
Llegamos y nos sentamos en una mesa. No tardaron en atendernos. Chaz y Laura nos empezaron a contar lo de sus vacaciones, pero yo notaba la mirada de Justin clavada en mí. Le miré y efectivamente, él seguía sin apartar su mirada. La noche pasó a sí más o menos, y después Laura quería ir de fiesta, pero yo no tenía ganas. Entonces, Chaz se ofreció a ir con ella. Pensé que Justin también iría, pero me equivoqué.
-Justin: ¿Me haces un favor? -dijo cuando los otros ya se habían ido.
-Sara: ¿Cuál?
-Justin: ¿Me llevas a casa?
Es verdad. Ya olvidaba que era yo quien les había traído en mi coche.
-Sara: Claro. Sube. -Dije mientras entraba por la puerta del conductor.
Por el camino Justin fue haciéndome reír mientras me indicaba cómo llegar a su nueva casa. Cuando llegamos me dijo:
-Justin: Gracias por traerme. Y por cierto, siento mucho todo lo que pasó entre nosotros hace cinco años. -Salió del coche.
¡¿Qué?! ¿Eso quería decir que se arrepentía de haber estado conmigo? Bueno, Sara, y a ti ¿por qué debería de importarte eso? Todo acabó y lo tienes más que olvidado. Pero no me quiero mentir a mí misma. No está olvidado. En fin... Parece que él sí lo olvidó.
Durante la semana siguiente Laura y yo estuvimos juntas todo el rato. Me lo pasaba genial con ella. Es única. Un día estábamos en el centro comercial, cuando nos encontramos con la madre de Chaz.
-Lee (madre de Chaz): ¡Chicas! ¿Qué tal? Cuánto tiempo.
-Sara: Hola, señora Somers. Muy bien, ¿y usted?
-Laura: Me alegro de verla.
-Lee: Yo genial. Y también me alegro de veros, por dos cosas. Veréis. La primera es que cada vez que Chaz viene a casa solo me habla de esta muchachita tan encantadora. -Dijo refiriéndose a Laura y haciendo que ésta se sonrojara.- Y la segunda es que te quería pedir un favor, Sara.
-Sara: Claro. Dígame.
-Lee: Verás, estoy organizando algo para recaudar dinero para una asociación que ayuda a salvar a las ballenas.
-Sara: Oh, me parece una idea fantástica. ¿Y qué es lo que está organizando?
-Lee: Pues, oí que vuelves a estar soltera y es una subasta de cita. Es decir, hay chicos que pagan por tener tres citas contigo. Pero nada más allá de una cena o salir a bailar. Y como tú eres famosa, seguro que recaudamos más. ¿Me ayudarás?
-Sara: Emmm... Bueno, yo... -Sería por una buena causa.- Está bien. Cuente conmigo.
-Lee: ¡Excelente! Laura, si quieres también puedes participar.
-Laura: No, gracias. Lo siento, pero tengo pensados planes diferentes para mí. -Seguro que pensaba en Chaz.
-Lee: Como quieras. Bueno, pues es el viernes que viene en _______ (dirección del lugar). Allí te veo. Es a las siete de la tarde.
-Sara: Vale, hasta el viernes.
-Laura: Adiós.
Y empezamos a andar hacia mi casa.
-Laura: ¿Estás segura de que quieres hacer eso?
-Sara: Sí. ¿Por qué no? Es para ayudar y... ¿qué puede haber de malo? Igual encuentro al amor de mi vida. -Dije de broma, riendo.
-Laura: Sí, o igual te toca con un viejo verde.
-Sara: No lo había pensado...
-Laura: Bueno, no te preocupes. Si fuera así, cenas y te marchas.
-Sara: Jajajaja. Tienes razón.
Llegó el día y Laura iba a acompañarme. Decidí ponerme algo normalito:
Y salimos hacia allí. Aquello estaba repleto de gente. Había como un pequeño escenario. Detrás estaba la gente que se ofrecía a las citas. Por lo visto no todo éramos chicas.
-Lee: ¡Sara! Estás aquí. Eres la número 12. Te dejo aquí. Yo me tengo que ir.
Me asomé fuera.
Estupendo. Yo aquí, de los nervios esperando que me toque alguien aceptable y Laura agarradita con Chaz. Muy bonito.
Por fin, empezó. Ya iban por la número 7. Habían dado 800$. Los demás fueron pasando. Ya estaba el número 11, que era un chico. Él sí que recaudó dinero. Nada más y nada menos que 2500$. Ahora era mi turno...
-Lee: Y ahora tenemos a alguien muy especial. Demos una gran bienvenida a nuestra concursante número 12: Sara. -Aplaudieron.
Miré hacia la gente que había y quitando a las chicas no quedaban muchas personas jóvenes.
-Desconocido 1: 1000$ -Era un chico bastante guapo, aunque algo más mayor que yo.
-Lee: La puja empieza alta. 1000$. ¿Alguien da más?
-Desconocido 2: 1500$. -Era un señor de unos cincuenta años. Por favor, que no gane él.
-Desconocido 1: 2000$
-Desconocido 3: 3500$ -Dijo un tercero que bien podría ser mayor que mi padre.
-Desconocido 2: 4000$
-Lee: Vaya, ya son enormes sumas de dinero. Creo que las ballenas lo van a agradecer bastante. ¿Alguien sube?
Parecía que el chico jovencito de había retirado y mi cita estaba entre dos viejos verdes.
-Desconocido 3: 4500$ -Siguió subiendo.
-Desconocido 2: Pues yo... -Alguien le cortó.
-...: 20.000$ -No por favor. Un viejo no, un viejo no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario